AUTOPROTECCIÓN: TEORÍA DE LA DEFENSA PERSONAL
- isdprogram
- 3 jul 2022
- 8 min de lectura
Actualizado: 6 jul 2022
Por Gabriel Babiloni, Director Técnico. Manual Técnico de Auto-Defensa, Protección y Seguridad ISD
¿Cómo se define y diferencia la auto-protección y la defensa personal real en el mundo moderno?. Aquí entramos en profundidad a analizarlo.

Todo ser humano lleva implícita la capacidad de desarrollar ciertas “habilidades” destinadas a su auto-defensa, y que, normalmente, no descubrimos hasta que nos vemos en la necesidad de hacerlo, generalmente cuando ya hemos sido víctimas de una agresión, sea cual fuere el origen o condición de ésta. El ejercicio formativo de instruirse en ello de manera técnica eficaz, con el objetivo de ser capaces de repeler una agresión contra nuestra persona, nos llevaría a la definición más simple pero a la vez más exacta del término Defensa Personal. Estaríamos hablando entonces de una disciplina que tiene cómo objetivo la auto-protección a través de su práctica e instrucción.
Desde esa definición resulta evidente, que la práctica de cualquier disciplina reglada en la cual se desarrollen técnicas de combate, en el todo o en parte, puede dar cómo resultado la capacidad de defenderse ante una agresión real, y por ello, estaríamos hablando también de defensa personal. Así, y desde el fondo de la cuestión, podríamos referirnos a la totalidad de las Artes Marciales Tradicionales, ya que estas, en sus orígenes, e independientemente de su procedencia, fueron creadas cómo métodos de defensa personal, cada una de ellas adaptada a un tiempo determinado y bajo unas circunstancias determinadas. A ello se unía, sin embargo, en la gran mayoría de los casos, aspectos filosóficos, espirituales, éticos y de disciplina conductual, que formaban parte del todo, y que, además, eran o podían ser exportados a todos los ámbitos de la vida. Estos aspectos, siguen manteniéndose en la actualidad para la práctica de estas disciplinas tradicionales.
De la misma manera, y siguiendo el hilo conductor que nos brinda la definición pura, muchos deportes de contacto, pese a o no estar creados específicamente para ello, también capacitan para auto-protegerse desde una formación técnica, y, por tanto, podríamos referirnos a ellos en el mismo sentido. Sin embargo, el término “Defensa Personal” cómo disciplina, en su acepción moderna, no es ni puede ser interpretado de esa manera, y no puede serlo por diferentes razones.
Defensa Personal: El concepto actual
En el panorama marcial actual, se acostumbran a diferenciar, en general, estos tres grupos:
Artes Marciales Tradicionales (con o sin evolución contemporánea)
Deportes de Contacto y otras disciplinas con carácter deportivo asociado
Métodos y sistemas de auto-protección (lo que muchos consideran en llamar “Sistemas de calle”)
Ante ello, encontramos que el desarrollo de la instrucción de la Defensa Personal, cómo término estricto en su enseñanza reglada, no puede entenderse cómo un Arte Marcial Tradicional en si misma, si nos acogemos a la definición que todos entendemos de ellas y que hemos mencionado anteriormente.
Resulta evidente, sí, que muchos de los programas docentes de disciplinas modernas existentes en el mundo actualmente, cuyo objetivo único es la defensa personal, están formados en su base por técnicas procedentes de diferentes disciplinas y estilos marciales tradicionales, que pueden utilizarse de una manera concreta para responder a una necesidad concreta, dependiendo del tipo de Defensa Personal de la que se trate, y de los objetivos que pretenda cumplir. Otros, no obstante, son producto de técnicas de nueva creación, desarrolladas específicamente desde su origen, más moderno, cómo método de auto-protección.
Sea cómo sea, una de las características comunes a todos los métodos modernos de defensa personal, es el deber de responder, por principio y método, a la necesidad. Ello deriva en urgencia y simplicidad, tanto en su enseñanza, cómo en su ejecución, dejando de lado aspectos que son comunes a otras disciplinas, sustituyéndolos por la rápida efectividad de aprendizaje para alcanzar los objetivos previstos en el menor tiempo posible, sin huir, por supuesto, de la correcta ejecución técnica en todos los casos.
Estaremos todos de acuerdo que las Artes Marciales tradicionales, por lo general, necesitan de un largo período de aprendizaje y experiencia para resultar útiles al principiante ante determinados tipos de agresión real en la calle. Y no por falta de eficacia, todo lo contrario, si no por la dificultad de ejecución propia de la excelencia técnica que se busca con su práctica, cosa que obliga a un dilatado tiempo de entrenamiento y perfeccionamiento técnico, hasta lograr alcanzar el nivel adecuado para obtener respuesta ante cualquier situación. La Defensa Personal, cómo principio, en la actualidad, busca resultados rápidos en poco tiempo, y que estos sean útiles para salvaguardar nuestra integridad física o la de terceros, a través de programas con un grado de dilación temporal menor, mayor grado de simplicidad operativa y una adaptabilidad natural individual, que en todos los casos resulta fundamental.
De esta manera, la Defensa Personal, no podría entenderse cómo Arte Marcial Tradicional, ni siquiera de nueva creación, aunque ésta pueda estar compuesta desde sus bases por técnicas modificadas procedentes de estilos tradicionales, dado que los objetivos a corto plazo y la manera de llegar a ellos, son totalmente diferentes en ambos casos.
La Defensa Personal real tampoco responde a concepto deportivo de contacto alguno, dada la naturaleza que genera su propia existencia. Las agresiones o asaltos en la vida real están exentos de reglas, árbitros, distribución por pesos determinados, espacios diáfanos, número de agresores y el largo etc. que todos conocemos. En una agresión real, nada impedirá a nuestro agresor ilegítimo que nos golpee violentamente en la tráquea con la mano o con un arma. En una agresión o asalto real, nuestros agresores pueden tener nuestro peso y altura, o por el contrario, un individuo de 1'70m y 70 kg debe intentar defender su vida ante otro individuo de 1'90m y 150 kg de peso. De la misma manera, pueden ser uno o varios, o portar armas o no. De esta manera, los programas de auto-protección que trabajan sobre estos conceptos deben basar la efectividad de las respuestas en función de todos estos parámetros, repetimos, con el único fin de salvaguardar nuestra vida.
¿Auto-protección?
La Defensa Personal es observada actualmente desde diferentes variantes: DP civil, DP militar, DP policial, etc. Todas y cada una de ellas poseen condicionantes que obligan a presentar un abanico de técnicas diferentes, basando su aplicación en función de los objetivos y de los condicionantes asociados para cada caso.
Partiendo de esa mencionada base, la auto-protección tiene que sernos útil, sea ésta del tipo que sea. Dicho así, parece fácil, simple...pero no lo es. Son muchos los factores que hacen que la DP entendida cómo auto-protección real se vea obligada a cubrir un campo enorme, hacerlo desde la simplicidad efectiva y además con cierta urgencia de aplicación práctica. Cuando se pretende lograr un objetivo así, que a priori puede parecer hasta incompatible, resulta obvio que necesitamos un trabajo serio y muy bien estructurado a partir de unas bases muy sólidas.
Hemos comentado antes que cuando nuestra integridad física se ve amenazada en un entorno real fuera de un ambiente controlado, lo primero que podemos observar es que no obedecerá a ninguna regla. Y no sólo eso. Debemos sumarle además que quien o quienes nos agredan, no tienen porque tener nuestro tamaño, nuestro peso. De inicio, algo tan básico cómo ello, provoca que nuestra capacidad para preservar nuestra integridad deba basarse en un abanico de parámetros muy amplio. ¿De qué parámetros estamos hablando?. Existen muchos, evidentemente, pero empezaremos hablando de uno de ellos, que, en muchas ocasiones, resulta definitorio y difícil de controlar: La espontaneidad e imprevisibilidad en la agresión.
Imprevisibilidad y espontaneidad en la agresión
La gran mayoría de las agresiones ilegítimas -no hablamos de "peleas" al uso- se producen de manera espontánea, por sorpresa, y a muy corta distancia, ya que en casi todos los casos la intención del agresor o asaltante es anular así nuestra posibilidad de defendernos. Ello afecta a muchos factores básicos en la aplicación de técnicas defensivas. Uno de ellos es nuestra correcta reacción neuro-muscular ante un ataque contundente, rápido e imprevisible, que no esperamos. Ésta, a su vez, se ve afectada por múltiples funciones inherentes a nuestro organismo, y de las cuales trataremos en otro artículo. Responder de forma adecuada a una agresión contundente, rápida e imprevisible en frío sin preparación previa -sea ésta con o sin armas- es tarea difícil sin un entrenamiento dirigido específicamente para ello. Esa espontaneidad imprevisible, puede anular, por ejemplo, las posibilidades de establecer por nuestra parte una distancia adecuada para repeler la agresión . Ello es de vital importancia, ya que esa agresión puede ser desde 30 centímetros y a gran velocidad sin que nos la esperemos, o puede ser a un metro y bajo los mismos condicionantes. Puede producirse de manera frontal, lateral, por la espalda, en oblicuo, y puede ser realizada por uno o más agresores. Puede ser con un arma, o podemos sufrirla por parte de varios agresores, los cuales sean unos portadores de armas, y otros no. Las posibilidades son casi infinitas.
Esto parece obvio, pero ante una situación de estas características, nuestra posibilidad de adoptar la posición adecuada para ejecutar una técnica determinada puede quedar totalmente anulada, y vernos obligados a responder desde la posición en la cual nos hallamos, sea esta adecuada o no, adoptando un postura de defensa instintiva, fundamental, y saber sacar provecho de ella. Esa respuesta básica, casi primitiva, debe además permitirnos exponer lo mínimo, no ya para defendernos de esa primera agresión, si no para brindarnos opciones reales de poder defender una segunda o tercera agresión por parte de otros individuos, con ciertas garantías y sin perder nuestra ventaja. El término espontáneo, no sólo se refiere a que la agresión se produzca en un momento determinado que no controlamos, si no que al no controlar el momento, tampoco podemos controlar el lugar.
¿Qué es importante en referencia a esa falta de control?
Pues el primer factor de importancia en referencia a ello, es que es muy probable que nos veamos limitados en nuestra capacidad de movimiento, y por tanto, para realizar determinadas técnicas de defensa. Para entendernos, no es lo mismo que debamos repeler una agresión ilegítima en un lugar más o menos diáfano, donde dispongamos de espacio para movernos, que en uno donde no tengamos prácticamente opciones en ese sentido. Si imaginamos una agresión que se produce, por ejemplo, en la barra de un bar, dónde detrás nuestro se encuentra a 20 cm una máquina recreativa, a nuestra izquierda y a 25 cm una máquina expendedora de tabaco, a nuestra derecha una persona, delante la propia barra del bar, y junto a nosotros, el agresor, es fácil imaginar que si se produce una agresión espontánea todos esos elementos impedirán que podamos movernos, ya que chocaríamos literalmente con ellos. Nuestra movilidad se ve comprometida, e incluso reducida a cero en el momento de la agresión, y, desde luego esa agresión será violenta y rápida. Cualquier técnica que necesite para su aplicación de un espacio superior al que nosotros y nuestro agresor estemos ocupando en ese momento, casi con total seguridad, no será efectiva, porque, simplemente, no podremos aplicarla.
Por otro lado nos encontraríamos con más factores, muchos más, que pueden aumentar de manera exponencial la peligrosidad de la agresión. Por ejemplo, cualquier elemento que esté al alcance de nuestro potencial agresor se convierte un arma que en ese o en el momento posterior puede utilizar contra nosotros, también de manera imprevisible. Si utilizamos el ejemplo del bar, todo aquello que normalmente forma parte de ese escenario será una posible arma: un vaso o copa de cerveza, una botella, un servilletero, un taburete no fijado al suelo, una silla...el etcétera sería largo.
Uno de los errores más graves que, bajo nuestro punto de vista, se comete en la auto-protección real, es suponer a priori que una técnica va a poder ser aplicada y obtener con ella el resultado que nosotros esperamos, y basar nuestra defensa en ello cómo opción única. Eso casi nunca es así. Son demasiados los factores que intervienen o pueden intervenir en una agresión ilegítima en un momento y entorno inesperado, cómo para que todo venga “rodado”. El contemplar todos, -o intentarlo- y prepararse en función de ellos, incluidos de los que no hemos hablado aquí, para poder así reaccionar de forma correcta bajo condiciones de estrés y ante actuaciones imprevisibles, es lo que, en nuestro criterio, define exactamente la Auto-Defensa.





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